jueves, 3 de marzo de 2011

Es parte de un propósito. Todo.

No sé si alguna vez te habrás puesto a pensar en la vida, en tu vida, en cómo es que pasan las cosas, cómo suceden y dónde es que se origina todo esto, pues cada suceso hace que se desencadene otro y otro y así sucesivamente. Intenta hacerlo ahora, nunca es tarde, tal vez te ayude a ver de distinto modo este momentáneo andar por la tierra.

Yo tengo mi historia, así como todos, y cada una de estas es única en su especie, no hay otra igual, eso es lo especial y divertido, tal vez. A continuación te cuento una, y quiero que te la imagines en tu mente mientras la vayas leyendo.

Un día (no sé si nublado, lluvioso, soleado o templado, no importa eso, sino lo que pasará...) 15 de diciembre en alguna parte de este planeta ocurrió algo genial. ¿Milagro? eso queda para ti. Llegaron a este mundo unos gemelos, los cuales con tan sólo 6 meses y medio de gestación siguieron con el plan del más grande, saliendo así a formar parte de esto, a ser... ¿unos más?. No broder, fíjate que al parecer el plan fue espectacular, o mejor dicho, ES y sigue siendo, bastó con que lo descubran. Es extraño, osea, sólo existe un 0.15% de probabilidades de que un niño así sobreviva, ni siquiera un 1 por ciento, ¿lo ves? y encima gemelos. Sobrevivieron, hermano! ¿puede haber algo más maravilloso? tan sólo mira los fetos de los laboratorios o que se puenden encuentrar tirados por doquier (y no critiques esto porque es cierto, este mundo empeora cada segundo) ¿acaso crees que es suerte o algo por el estilo?, si dices que sí te aclaro algo: no existen las casualidades.

Hace no mucho tiempo conocí a alguien con una historia no tan común, pero hermosa, verdaderamente hermosa. Fue esta.

“Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré, y te destiné a ser profeta de las naciones.”  (Jr 1, 5)