jueves, 29 de noviembre de 2012

Ya es hora de que te duermas - dijo

Miré a la practicante con cara de "Esto es una broma, no?". Empezaron a discutir y yo seguía sentada con el mandil en mis manos. La anestesista mandó llamar a su jefe y murmuraba "Estos internos no tienen responsabilidad..." se acercó a mí, chequeó mi historial. Descuida, te vamos a operar ahora - dijo. Mandó llamar a mi madre para que me ayude a quitarme la ropa y le pidió que no me amarre la parte de atrás del mandil para poder sacarla con facilidad.

Le di mis lentes, cogió mi ropa y le pidió a la anestesista que por favor me cuide "La dejo en sus manos, doctorita". Salió del pasillo.

Súbete a la camilla - la doctora me pidió - recuéstate despacio, no te apures. Me recosté y pronto se me vinieron de nuevo las imágenes de tv que tengo. Vi las luces en el techo, idénticas a las series. Pronto cogieron la camilla y empezaron a rodarla. Veía pasar rápido las luces ante mí y de repente vi esas puertas de doble hoja otra vez, pero ahora si era la sala de operaciones iluminada como solo esta habitación puede estar, única.

La doctora acomodó mis brazos estirados a cada lado como en las crucifixiones, me puso en el derecho un aparato que se conectaba a otro y que mostraba en la pantalla mis pulsos. En el otro brazo me puso otra vía porque como ya sabes la otra se lleno de sangre, me hice la fuerte y aguanté el incón. Te voy a poner anestesia - dijo - dolerá un poco. Se paró a mi lado y empezó a presionar la ampolla. "AAAAAH!", grité y se me empezaron salir las lágrimas y luego empece a reírme sin razón.

No sentía nada, pensaba que quizás no me haría efecto y sentiría toda la operación - yo y mis traumas. Movía mis deditos de los pies, la doctora me empezó a hacer preguntas y me contó sobre su otra paciente. "Tu también tienes derecho a que ya no te duela la pancita" - me reí. Cómo te llamas? - le dije. "Soy la doctora Suárez - respondió. Pronto vi al jefe de cirujía entrar, todos se estaban preparando.  "Ya es hora de que duermas" - me dijo la doctora- "Esta bien, pero no me vayas a abrir hasta que lo haga" miré hacia arriba, vi a todos moviéndose por toda la sala y desperté en otra habitación.

jueves, 22 de noviembre de 2012

No estaba en lista

Mi mamá terminó limpiándome mientras yo sostenía mis tubos para que no se llenen de sangre. Sentí que volví a ser una bebé.

Salí del baño asquienta de todo lo que había pasado, de todo lo que vi y de las condiciones tan apestosas del servicio ese. Me senté de nuevo en la sala y, como ya era de madrugada pero aún faltaba mucho para las 5am nos sentamos, me taparon y volvimos a intentar agarrar el sueño.

Escucho risas... abro mis ojos y veo a una anciana en silla de ruedas, chilena. Hizo alegrar a todos los que estaban en la sala, su amena conversación y su manera de contar las cosas tan divertida sacaban carcajadas a cualquiera. Nos alegró la madrugada. Luego vinieron por ella porque ya se encontraba mejor. Me duermo. Al rato ingresa otro señor con su hijo, supongo. Me doy cuenta que en cualquier momento pueden pasar cosas que no esperamos. Suerte que lograron recuperarse rápido y se fueron. Yo seguía sentada, con un miedo que intentaba ocultar de mi, como intentando que mi otro yo no se altere.

Entra la interna de cirugía. "Ya es hora" dice. Mi papá va por una silla de ruedas porque ni caminar bien podía. "Quiero ir al baño" dije. La practicante intentó cerrarme la vía y desconectar el suero pero no sabía. "Anda así no más" dijo. Bruta. "A la mierda", pensé. Fui cargando mi botella y sí, mi tubo se llenó de sangre. Renegué como no te imaginas. Estaba echando humo.

Me llevó en la silla de ruedas hasta el cuarto piso, sentí como si me acercara a mi muerte - que dramática . En verdad jamás había estado en estas circunstancias. Me despido de mis padres y entro por esas puertas que siempre vi en la tele. Lee mi historia, me pasa un mandil pero.. HELLO?! no puedo cambiarme sola! Aparece la anestesista -  pelo largo, negro y con un cerquillo. Habla con la interna. "Ella se va a operar?. No. Yo tengo planificada otra operación a esta hora. Nadie me ha avisado de ella." 

domingo, 11 de noviembre de 2012

El trauma continúa..

"La operan a las 3am", dijo el cirujano,  por el agua que había tomado para la coreografia. Estaba tan molesto como yo cuando la gente es irresponsable o me quieren agarrar de estúpida.

Ya estaba sentada en la sala de nebulización junto a otros 6 o 7 pacientes, todos con nuestros apararatos de los cuales colgaban los medicamentos y los enredados tubitos por los que llegaban hasta la vía que estaba en el lomo de mi mano. OUCH.

Parecía que ya eran amigos, conversaban de sus vidas y yo, claro, sentada en una esquina con mi cara de "desgraciada apéndice, por que te obstruyes". No tenia fuerzas ni ganas para hablar. Intentaba dormir aunque, como era de esperarse, no fue nada fácil. Quería que mi madre estuviera a mi lado pero no, la sala es SOLO para pacientes.

Descansaba un rato.. me despertaba, me cambiaban de medicamentos... "quiero ir a los servicios higiénicos!" Me cierran la vía y me sueltan el tubo. Camino agachada, como ancianita, apoyándome en el brazo de mi madre que entro a ayudarme. Pasitos de tortuga, llego al inodoro. AJ! pichi en el piso - seguro era agua pero en mi mente todo es pichi - me siento despacio, como calculando el encaje perfecto. Un dolor suave de presión que puedo aun soportar.

No me puedo limpiar! Que diantres me pasa?!! Empieza la frustración y el temor a que se reviente antes de lo previsto - siempre tan traumada como suelo ser.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Recuerdas la serie Scrubs?... Jamas pense que viviria eso!

 
Bueno, y si  no has tenido el placer de ver esa serie, quien no ha visto programas en Discovery sobre cirugias, anestesias, inyecciones, cirujanos, mascaras y esas cosas?
Y a que tal vez, sin querer, te has puesto en el lugar del operado sin imaginar que de buenas a primeras, en segundos, entrarias a la surgery?
 
 
Ya va a ser casi - y ojala ya lo sea - una semana de salir de ese lugar. No es nada genial estar internado! y menos cuando te pican por todos lados... pero es parte del tratamiento y parte del sacrificio en agradecimiento a que te salvaron de algo que algun dia iba a acabar con tu vida.
 
EStaba tirada en la camilla, luego de que el interno me apretara por todos lados y que luego otra interna lo hiciera. Miles de preguntas: tratamientos? pastillas? ciclo menstrual?... Todo para que a final el boss - un ancianito chino todo tierno y renegon - llegara y dijera: "asi no se hace! si tu apretas asi acaso te va a doler? claro que te va a doler! - Vaya sermon ajeno que me gane.
 
Todos se retiraron al otro lado de la sala, separada solo por una cortina. Esucho que le dan la noticia a mis padres: "Apendicitis aguda; se opera ya". Me hice la que no escuche eso, intentaba asimilarlo por dentro pero al cabo de poco tiempo.. al momento que me iban a poner la via no aguante mas e hice el show del siglo y no me averguenzo. Fue una forma de desfogarme, claro, haciendole saber a los casi 80 que "no habia hecho nada para merecer esto, que me lleve la pelona, que no queria que me abran". Un poquito exagerada.. pero fue el trauma que afloro. Jamas habia pisado un hospital a no ser para ir al dentista!
 
Continuara...