No sé si deba disculparme o no por mi larga ausencia. Intenté pensar que no tenía de qué escribir pero a final de cuentas resultó ser lo contrario y, peor aún, no tenía la más mínima idea de cómo empezar a hacerlo.
Estoy más que segura que en este tiempo has pasado -o estás pasando- por cosas difíciles (y quizá hasta incomprensibles), pero déjame decirte que no eres el/la único/a. Ahora que me estás leyendo espero que puedas entender que no estás solo/a. Ya van a ser tres meses que mi papá dejó de existir físicamente, aún me cuesta asimilar todo lo que pasó, fue tan rápido... sentí como si se hubiese esfumado de un segundo a otro, tan sorpresivamente que envidio la dicha de mi madre por haber podido verlo, acompañarlo y despedirse de él.
Ese martes tuve clase hasta las 11pm en la universidad y a las 9.30pm tuve una llamada perdida suya. Le marqué apenas me di cuenta de ello pero me contestó mi mamá y al fondo se escuchaba la voz de papá hablando con el médico, quizás. Me dijo que papá se había sentido mal, que estaban en el hospital chequeándolo y que parecía que eran gases; me pidió que no le diga a mi hermano aún. Llegué a casa y casi a la 1 de la mañana me dijo que tenían que hacerle unos exámenes, pero que todo iba a ser rápido, que le diga a mi hermano y que no nos preocupemos. Así fue. Le dije a mamá que me llame a cualquier hora.
Fui a dormir un tanto preocupada por eso y porque tenía examen a las 5pm de ese miércoles. De rato en rato mamá me llamaba, hasta que en una de esas dijo que tenían que intervenir a papá porque le habían encontrado algo en el corazón pero que iba a ser algo rápido, que todo estaba bien. Luego recuerdo recibir una llamada suya en la que escuchaba su voz temblorosa, me asustó un poco y me dijo que papá se había puesto mal, que urgente busque el número de mi tío y que le diga que vaya. Lo hice y me quedé recostada con mi hermano -que me había preguntado qué había pasado- en la cama de ellos y dije en mi mente que quizá ya había llegado la hora (uno de mis temores más grandes pero no sé por qué se me vino esa estupidez a la mente), lo encomendé todo en manos de Dios pero diciendo "no, por favor", pidiendo perdón por ese pensamiento tan poco humano que me sigue intrigando. Dormí.
De rato en rato llamaba a mamá para preguntarle si mi tío había llegado, si papá ya estaba mejor y solo atinaba a decirme "no, hijita, tu papá sigue mal". A eso de las seis de la mañana la volví a llamar y me dijo que todo estaba bien, que ya estaba viniendo a la casa con mis tíos y que no me preocupara. Eso nos pareció muy raro a mi hermano y a mí. Mamá jamás dejaría solo a papá en el estado en el que estaba (supuestamente) y ¿para qué vendrían todos a mi casa? Algo estaba mal... En eso suena el teléfono, era mi tía del otro lado del planeta, y lo primero que me dijo fue "mi sentido pésame, sobrina".
¡¡¿¿QUÉ RAYOS??!! dije dentro de mí y recuerdo que mi cuerpo empezó a temblar. Le dije "¿disculpa, tía?, no. Mi papá está internado y mamá dijo que ya se había recuperado, él está mejor". La escuché nerviosa. "Ah ya, hijita. ¿Tú mamá no está ahí?, te vuelvo a llamar después". Me quedé helada y seguía temblando, Mi hermano me preguntó qué había pasado y le conté. Nos reímos como diciendo, se ha equivocado horriblemente, ¿qué le pasa?. En eso llegaron todos y mamá entra corriendo. Me quedé en la puerta con mis tíos y me agarraron fuerte del brazo diciendo "tienes que ser fuerte sobrina". Yo les dije sí, pero seguía sin entender lo que pasaba. Me preguntaron si mi hermano ya sabía y les dije que sí, o sea sabía que mi papá había sido operado y que había estado mal. Se miraron entre ellos pero no le di importancia y fui a ver a mamá para decirle si íbamos a ir a verlo o cómo era la cosa.
Apenas entré al cuarto vi a mi mamá ansiosa y me dijo "hijita, tengo algo que decirte... tu papá..." Hizo un silencio que parecía eterno. Yo solo la miraba. "tu papá nos ha dejado...". Me quedé en shock y al ratito escuché que mi hermano lloraba a gritos en la sala (sí, mis tíos también se lo acababan de decir). "¡¿Qué?!" Lloré. "¿Cómo pasó? ¿Por qué no me dijiste?" Pregunta tras pregunta y en ese momento sólo me importaba ir a verlo. Quería estar con él, saber qué le estaban haciendo a su cuerpo. Mi papá...
Ese día no dejaron de brotarme lágrimas, no me podía contener. Hasta el día de hoy me cuesta aceptar su ausencia física. El dolor tan grande que me dejó no haberlo visto tres días atrás por cosas que pasaban, el no haber escuchado esa última llamada que me hizo, el que no me haya respondido él cuando lo llamé, el haber escuchado su voz en el fondo y que no hayan sido para mí sus palabras, el no haberme levantado de la cama ese martes en la mañana para decirle "chau, papá". Me pesan todas esas cosas. Lo único que alivia un poco esa carga es haberle dicho siempre, de una forma u otra, lo mucho que lo quería y bendigo infinitamente el día en el que decidí abrirme a él y agradecerle inmensamente todo su sacrifico para con nosotros.
Hay cosas y cosas, siempre me preparó para esto y quizá sea por eso que lo veo de una forma diferente. Tengo una parte de él en mí, incluyendo memorias y sucesos por los que él sufría que me lastiman. Trato de sobrellevarlo pero sé que siempre estará el dolor.
Estoy más que segura que en este tiempo has pasado -o estás pasando- por cosas difíciles (y quizá hasta incomprensibles), pero déjame decirte que no eres el/la único/a. Ahora que me estás leyendo espero que puedas entender que no estás solo/a. Ya van a ser tres meses que mi papá dejó de existir físicamente, aún me cuesta asimilar todo lo que pasó, fue tan rápido... sentí como si se hubiese esfumado de un segundo a otro, tan sorpresivamente que envidio la dicha de mi madre por haber podido verlo, acompañarlo y despedirse de él.
Ese martes tuve clase hasta las 11pm en la universidad y a las 9.30pm tuve una llamada perdida suya. Le marqué apenas me di cuenta de ello pero me contestó mi mamá y al fondo se escuchaba la voz de papá hablando con el médico, quizás. Me dijo que papá se había sentido mal, que estaban en el hospital chequeándolo y que parecía que eran gases; me pidió que no le diga a mi hermano aún. Llegué a casa y casi a la 1 de la mañana me dijo que tenían que hacerle unos exámenes, pero que todo iba a ser rápido, que le diga a mi hermano y que no nos preocupemos. Así fue. Le dije a mamá que me llame a cualquier hora.
Fui a dormir un tanto preocupada por eso y porque tenía examen a las 5pm de ese miércoles. De rato en rato mamá me llamaba, hasta que en una de esas dijo que tenían que intervenir a papá porque le habían encontrado algo en el corazón pero que iba a ser algo rápido, que todo estaba bien. Luego recuerdo recibir una llamada suya en la que escuchaba su voz temblorosa, me asustó un poco y me dijo que papá se había puesto mal, que urgente busque el número de mi tío y que le diga que vaya. Lo hice y me quedé recostada con mi hermano -que me había preguntado qué había pasado- en la cama de ellos y dije en mi mente que quizá ya había llegado la hora (uno de mis temores más grandes pero no sé por qué se me vino esa estupidez a la mente), lo encomendé todo en manos de Dios pero diciendo "no, por favor", pidiendo perdón por ese pensamiento tan poco humano que me sigue intrigando. Dormí.
De rato en rato llamaba a mamá para preguntarle si mi tío había llegado, si papá ya estaba mejor y solo atinaba a decirme "no, hijita, tu papá sigue mal". A eso de las seis de la mañana la volví a llamar y me dijo que todo estaba bien, que ya estaba viniendo a la casa con mis tíos y que no me preocupara. Eso nos pareció muy raro a mi hermano y a mí. Mamá jamás dejaría solo a papá en el estado en el que estaba (supuestamente) y ¿para qué vendrían todos a mi casa? Algo estaba mal... En eso suena el teléfono, era mi tía del otro lado del planeta, y lo primero que me dijo fue "mi sentido pésame, sobrina".
¡¡¿¿QUÉ RAYOS??!! dije dentro de mí y recuerdo que mi cuerpo empezó a temblar. Le dije "¿disculpa, tía?, no. Mi papá está internado y mamá dijo que ya se había recuperado, él está mejor". La escuché nerviosa. "Ah ya, hijita. ¿Tú mamá no está ahí?, te vuelvo a llamar después". Me quedé helada y seguía temblando, Mi hermano me preguntó qué había pasado y le conté. Nos reímos como diciendo, se ha equivocado horriblemente, ¿qué le pasa?. En eso llegaron todos y mamá entra corriendo. Me quedé en la puerta con mis tíos y me agarraron fuerte del brazo diciendo "tienes que ser fuerte sobrina". Yo les dije sí, pero seguía sin entender lo que pasaba. Me preguntaron si mi hermano ya sabía y les dije que sí, o sea sabía que mi papá había sido operado y que había estado mal. Se miraron entre ellos pero no le di importancia y fui a ver a mamá para decirle si íbamos a ir a verlo o cómo era la cosa.
Apenas entré al cuarto vi a mi mamá ansiosa y me dijo "hijita, tengo algo que decirte... tu papá..." Hizo un silencio que parecía eterno. Yo solo la miraba. "tu papá nos ha dejado...". Me quedé en shock y al ratito escuché que mi hermano lloraba a gritos en la sala (sí, mis tíos también se lo acababan de decir). "¡¿Qué?!" Lloré. "¿Cómo pasó? ¿Por qué no me dijiste?" Pregunta tras pregunta y en ese momento sólo me importaba ir a verlo. Quería estar con él, saber qué le estaban haciendo a su cuerpo. Mi papá...
Ese día no dejaron de brotarme lágrimas, no me podía contener. Hasta el día de hoy me cuesta aceptar su ausencia física. El dolor tan grande que me dejó no haberlo visto tres días atrás por cosas que pasaban, el no haber escuchado esa última llamada que me hizo, el que no me haya respondido él cuando lo llamé, el haber escuchado su voz en el fondo y que no hayan sido para mí sus palabras, el no haberme levantado de la cama ese martes en la mañana para decirle "chau, papá". Me pesan todas esas cosas. Lo único que alivia un poco esa carga es haberle dicho siempre, de una forma u otra, lo mucho que lo quería y bendigo infinitamente el día en el que decidí abrirme a él y agradecerle inmensamente todo su sacrifico para con nosotros.
Hay cosas y cosas, siempre me preparó para esto y quizá sea por eso que lo veo de una forma diferente. Tengo una parte de él en mí, incluyendo memorias y sucesos por los que él sufría que me lastiman. Trato de sobrellevarlo pero sé que siempre estará el dolor.
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