Esta es una de esas noches en las que uno siente lo estúpida
que es la vida, de lo poco que vale tanto esfuerzo y ganas de seguir y lo difícil
que es mantener un buen animo a pesar de todo. Ahora mismo siento lo triste que
es que los sueños de alguien se conviertan en desgracia de otros, lo imposible
que es no hacer sufrir por lo poco que vale todo. Nos vamos así, de la nada, un
día cualquiera por una razón cualquiera y ese pensar hace más difícil darle un
sentido a esto. Sé que hablo por estrés, presión y miedo, pero es una verdad
que todos guardamos en lo más profundo, procurando no hacerle caso.
Hoy es de esos días, los peores, en los que mi espíritu se
siente derrotado y acorralado por la realidad. Quisiera poder gritar y ser
absolutamente libre por unos segundos, arriba, en las nubes. Sin
preocupaciones, sin hacer preocupar.