domingo, 19 de febrero de 2017

Desorden!

La falta de movimiento llega a dañar el espíritu.
Este blog me ha visto crecer y hoy por hoy, a mis cortos veintes, sigo necesitando de él. He vuelto porque he aprendido algo nuevo que de seguro te puede ayudar (o no).
Hace no mucho he salido de una relación porque me di cuenta de que ya me había perdido. Creo que el dar por sentado que se tiene a alguien es algo que termina por matar cosas hermosas, y el tiempo para demostrarlo – no sólo decirlo- es vital. La lección es esa. Así de concisa.
Soy muy joven para no sentir, eso está mal, así que decidí darme la oportunidad de hacerlo. Puse patas arriba mi vida por un momento y resultó muy útil porque terminé ordenándola y sintiéndome plena. Cerré círculos y abrí muchos otros. ¡Me siento viva!  – obviamente esto incluye algunas cosas que no van bien, pero a las finales de eso se trata, ¿no? Sin cosas malas no se aprende, no se conoce y no se crece.
Un poco de desorden cae muy bien de vez en cuando.

sábado, 18 de julio de 2015

No estás solo/a

No sé si deba disculparme o no por mi larga ausencia. Intenté pensar que no tenía de qué escribir pero a final de cuentas resultó ser lo contrario y, peor aún, no tenía la más mínima idea de cómo empezar a hacerlo.

Estoy más que segura que en este tiempo has pasado -o estás pasando- por cosas difíciles (y quizá hasta incomprensibles), pero déjame decirte que no eres el/la único/a. Ahora que me estás leyendo espero que puedas entender que no estás solo/a. Ya van a ser tres meses que mi papá dejó de existir físicamente, aún me cuesta asimilar todo lo que pasó, fue tan rápido... sentí como si se hubiese esfumado de un segundo a otro, tan sorpresivamente que envidio la dicha de mi madre por haber podido verlo, acompañarlo y despedirse de él.

Ese martes tuve clase hasta las 11pm en la universidad y a las 9.30pm tuve una llamada perdida suya. Le marqué apenas me di cuenta de ello pero me contestó mi mamá y al fondo se escuchaba la voz de papá hablando con el médico, quizás. Me dijo que papá se había sentido mal, que estaban en el hospital chequeándolo y que parecía que eran gases; me pidió que no le diga a mi hermano aún. Llegué a casa y casi a la 1 de la mañana me dijo que tenían que hacerle unos exámenes, pero que todo iba a ser rápido, que le diga a mi hermano y que no nos preocupemos. Así fue. Le dije a mamá que me llame a cualquier hora.

Fui a dormir un tanto preocupada por eso y porque tenía examen a las 5pm de ese miércoles. De rato en rato mamá me llamaba, hasta que en una de esas dijo que tenían que intervenir a papá porque le habían encontrado algo en el corazón pero que iba a ser algo rápido, que todo estaba bien. Luego recuerdo recibir una llamada suya en la que escuchaba su voz temblorosa, me asustó un poco y me dijo que papá se había puesto mal, que urgente busque el número de mi tío y que le diga que vaya. Lo hice y me quedé recostada con mi hermano -que me había preguntado qué había pasado- en la cama de ellos y dije en mi mente que quizá ya había llegado la hora (uno de mis temores más grandes pero no sé por qué se me vino esa estupidez a la mente), lo encomendé todo en manos de Dios pero diciendo "no, por favor", pidiendo perdón por ese pensamiento tan poco humano que me sigue intrigando. Dormí.

De rato en rato llamaba a mamá para preguntarle si mi tío había llegado, si papá ya estaba mejor y solo atinaba a decirme "no, hijita, tu papá sigue mal". A eso de las seis de la mañana la volví a llamar y me dijo que todo estaba bien, que ya estaba viniendo a la casa con mis tíos y que no me preocupara. Eso nos pareció muy raro a mi hermano y a mí. Mamá jamás dejaría solo a papá en el estado en el que estaba (supuestamente) y ¿para qué vendrían todos a mi casa? Algo estaba mal... En eso suena el teléfono, era mi tía del otro lado del planeta, y lo primero que me dijo fue "mi sentido pésame, sobrina".

¡¡¿¿QUÉ RAYOS??!! dije dentro de mí y recuerdo que mi cuerpo empezó a temblar. Le dije "¿disculpa, tía?, no. Mi papá está internado y mamá dijo que ya se había recuperado, él está mejor". La escuché nerviosa. "Ah ya, hijita. ¿Tú mamá no está ahí?, te vuelvo a llamar después". Me quedé helada y seguía temblando, Mi hermano me preguntó qué había pasado y le conté. Nos reímos como diciendo, se ha equivocado horriblemente, ¿qué le pasa?. En eso llegaron todos y mamá entra corriendo. Me quedé en la puerta con mis tíos y me agarraron fuerte del brazo diciendo "tienes que ser fuerte sobrina". Yo les dije sí, pero seguía sin entender lo que pasaba. Me preguntaron si mi hermano ya sabía y les dije que sí, o sea sabía que mi papá había sido operado y que había estado mal. Se miraron entre ellos pero no le di importancia y fui a ver a mamá para decirle si íbamos a ir a verlo o cómo era la cosa.

Apenas entré al cuarto vi a mi mamá ansiosa y me dijo "hijita, tengo algo que decirte... tu papá..." Hizo un silencio que parecía eterno. Yo solo la miraba. "tu papá nos ha dejado...". Me quedé en shock y al ratito escuché que mi hermano lloraba a gritos en la sala (sí, mis tíos también se lo acababan de decir). "¡¿Qué?!" Lloré. "¿Cómo pasó? ¿Por qué no me dijiste?" Pregunta tras pregunta y en ese momento sólo me importaba ir a verlo. Quería estar con él, saber qué le estaban haciendo a su cuerpo. Mi papá...

Ese día no dejaron de brotarme lágrimas, no me podía contener. Hasta el día de hoy me cuesta aceptar su ausencia física. El dolor tan grande que me dejó no haberlo visto tres días atrás por cosas que pasaban, el no haber escuchado esa última llamada que me hizo, el que no me haya respondido él cuando lo llamé, el haber escuchado su voz en el fondo y que no hayan sido para mí sus palabras, el no haberme levantado de la cama ese martes en la mañana para decirle "chau, papá". Me pesan todas esas cosas. Lo único que alivia un poco esa carga es haberle dicho siempre, de una forma u otra, lo mucho que lo quería y bendigo infinitamente el día en el que decidí abrirme a él y agradecerle inmensamente todo su sacrifico para con nosotros.

Hay cosas y cosas, siempre me preparó para esto y quizá sea por eso que lo veo de una forma diferente. Tengo una parte de él en mí, incluyendo memorias y sucesos por los que él sufría que me lastiman. Trato de sobrellevarlo pero sé que siempre estará el dolor. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

¿Y qué tal si…?

Fue una tarde de esas en los que el largo camino a casa te hace pensar en todo mientras observas por la ventana. Claro que me ayudó el increíble tráfico al que aún no me acostumbro y quizá, no recuerdo bien, algún hecho que me perturbó la tranquilidad. No había más que hacer que contemplar todo con un vacío en la mente. En eso, no sé cómo, llegó a mí el recuerdo de esa noche en la que dijeron que debía de operarme de urgencia por el bendito apéndice rebelde. Una mezcla de miedo y cobardía me hizo desear morir, no  quería que me abran –ya sabes, lo normal- pero no me hicieron caso. Entonces, ¿qué hubiese sido si así pasaba? Mi muerte habría sido horrible, sí, y en el tiempo que ha pasado no he hecho más que disfrutar de lo que más amo hacer, conocí una que otra persona interesante, renegué bastante pero reí aún más, perdí oportunidades, gané experiencias y amistades y, aunque a veces el pánico llega, me sigo preguntando qué más me falta por vivir.

Algunos días creo haberle encontrado el sentido a esto, pero cuando menos lo espero llego a sentirme como en medio del mar sin nada que me guíe. Ha pasado muy poco tiempo y quiero hacer tantas cosas, quiero demostrarle a mi lado cobarde que se equivocó.

viernes, 27 de junio de 2014

Miedo

Esta es una de esas noches en las que uno siente lo estúpida que es la vida, de lo poco que vale tanto esfuerzo y ganas de seguir y lo difícil que es mantener un buen animo a pesar de todo. Ahora mismo siento lo triste que es que los sueños de alguien se conviertan en desgracia de otros, lo imposible que es no hacer sufrir por lo poco que vale todo. Nos vamos así, de la nada, un día cualquiera por una razón cualquiera y ese pensar hace más difícil darle un sentido a esto. Sé que hablo por estrés, presión y miedo, pero es una verdad que todos guardamos en lo más profundo, procurando no hacerle caso.

Hoy es de esos días, los peores, en los que mi espíritu se siente derrotado y acorralado por la realidad. Quisiera poder gritar y ser absolutamente libre por unos segundos, arriba, en las nubes. Sin preocupaciones, sin hacer preocupar. 



domingo, 19 de enero de 2014

Inesperadamente obvio

No tengo idea de cómo empezar a escribir esto.
La madrugada de hoy me habló quien yo menos imaginaba, para hacerme recordar lo que tanto me costó dejar de lado. Típico en él. No sé qué rayos pasará por su cabeza cada ó 4 meses para volver con el mismo rollo. Sin embargo, me alegró que me lo haya dicho (de nuevo) porque me dio la oportunidad que tanto esperaba para aclarar la cosa. Según yo, ese librote pesado se cerró - por fin- pero vaya que este chico es uno de los mejores idiotas. 

Sinceramente pienso que no se tragó nada de lo que le dije, le valió caca. Creo que yo era la única que estaba hablando en serio y no me queda más que hacerle caso omiso a sus intentos de "amistad". Qué ganas de seguir insistiendo en algo que no es! Pero es parte de su diversión y mi desgracia. Para eso evolucionamos, señores! -nótese que este subtítulo va debajo de sus acciones-. 

Pd: Sí, le sacaba la lengua al monitor como muestra de desprecio.
Pd2: Y sí, me hice bolita para contener mis ganas de lanzar mi computador por la ventana.
Pd3: Si también pasas por esto mantén la poca calma que posees y cachetéalo si te lo cruzas.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Edith Piaf – Non, Je Ne Regrette Rien

Me encanta!


Non, rien de rien, non, je ne regrette rien
(No, nada de nada, no, no me arrepiento de nada)

ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
(ni el bien que me han hecho, ni el mal)
tout ça m'est bien égal
(todo eso me da lo mismo)
Non, rien de rien, non, je ne regrette rien
(No, nada de nada, no, no me arrepiento de nada)

c'est payé, balayé, oublié, je me fous du passé
(está pagado, barrido, olvidado, me da lo mismo el pasado)

Avec mes souvenirs j'ai allumé le feu
(Con mis recuerdos yo prendí el fuego)
mes chagrins, mes plaisirs,
(mis tristezas, mis placeres)
je n'ai plus besoin d'eux
(ya no tengo necesidad de ellos)
balayé les amours avec leurs trémolos
(barridos mis amores con sus temblores)
balayé pour toujours
(barridos para siempre)
je repars à zéro
(vuelvo a partir de cero)

Non, rien de rien, non, je ne regrette rien
(No, nada de nada, no, me arrepiento de nada)
ni le bien qu'on m'a fait, ni le mal
(ni el bien que me han hecho, ni el mal)
tout ça m'est bien égal
(todo eso me da lo mismo)
Non, rien de rien, non, je ne regrette rien
(No, nada de nada, no, no me arrepiento de nada)

car ma vie, car mes joies
(pues mi vida, pues mis alegrías)
aujourd'hui ça commence avec toi
(hoy comienzan contigo)


lunes, 16 de diciembre de 2013

Nunca sabré si fue verdad

Creo que escuchar esa radio me está haciendo mal, ¡me trae cada recuerdo! 
Esta canción contiene una parte que marcó mi vida y cada que la escucho se me viene a la mente todo lo que pasó. Sin embargo, nunca sabré si eso fue de verdad. ¿Amor? No creo, pero sí algo bonito, perfecto; tanto así que me llegó a dar cierto temor. Este fue el mensaje de texto de una de esas noches, lo recuerdo como si hubiese sido ayer. 


"Soy un vagabundo y camino bastante alrededor del mundo, 
pero quiero volver a mi casa, a alguna casa, 
para encontrar a esa princesa, que eres tú."