Estuvo esperando bajo la lluvia intensa de la media noche, soportando ese viento helado y fuerte que le hacia sentir como si todo estuviera perdido, empujándola lejos para que se fuera, para que dejara de esperar, de perder el tiempo.
Ella, siempre terca, no hizo caso, lo que sentía por él era tan grande que no le importaba soportar ese frío intenso, no le importaba morir ahí. La gente que la conocía sabía su historia, pero era en vano tratar de ayudarla, estaba cegada por "amor". Nadie lograba convencerla de salir de ese lugar, de salir de esa vida... de esa soledad.
Era tan ingenua la pobre muchacha que pensaba que algún día llegaría, algún día volvería a sus brazos y que escucharía de sus labios esas palabras que siempre deseó en sus sueños. Pensaba, soñaba y no quería entender que era sólo eso, nada más que eso, un sueño.

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