viernes, 31 de diciembre de 2010

Me dejé llevar por mí, y aquí está.

11 de la noche, un diá antes de la bíspera de año nuevo, sí, otro año sola. Le timbra - ojalá responda - piensa ella, y hey! lo hizo.. está bibrando el aparato ese! qué emoción!, pero.. un momento.. paró de hacerlo!, será que.. sí, sólo fue un "aquí estoy, llamame tú". Su corazón entristeció enormemente, pensó que había cambiado en algo y se equivocó, como siempre. Una pequeña esperanza.. esa que tuvo desde que llegó a su vida. Vé las fotos de él y piensa "No recuerdo nada, no lo recuerdo.. ¿era él?, ¿estuve enamorada de él?" - calló inmediatamente sus pensamientos para luego decirse a sí misma "¿será que aún lo estoy?". NO! - gritó, asustándose a ella misma - Ya no. Simplemente esto es algo que estuvo hecho para no ser, no puedo ni quiero ir contra eso - pensó, y comenzó a recordar todas las cosas que sucedieron estos tres últimos años, todo aquello que pasó y no pasó, mientras se le caían un par de lagrimas que bajaron recorriendo suavemente su rostro hasta llegar a sus labios, haciendo que ese sabor salado y amargo le hagan reaccionar. Pasó dura y velozmente sus manos para quitarlas y sonriendo frente al espejo se dijo en voz alta "No pienso derramar una lagrima más por él, ya no más, nunca." Dejó su celular, al igual que todos esos recuerdos, que sirven sólamente para revolver su alma, dejándola en un caos, miedo y confusión indescriptibles, dejó esos sentimientos de culpabilidad, de pena y frustración, pues se dio cuenta de algo: No importa cuánto te esfuerces por querer lograr algo con alguien, si esa persona no es la indicada.. broer, no funcionará, y si lo fuerzas, terminarás haciéndote daño. Tal vez fueron esas lágrimas saladas y amargas las que le hicieron despertar, esas lágrimas que salen desde el fondo de sus sentimientos, de su corazón. No olvides que es ahí donde el ser humano almacena la verdadera sabiduría.

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