Mi mamá terminó limpiándome mientras yo sostenía mis tubos para que no se llenen de sangre. Sentí que volví a ser una bebé.
Salí del baño asquienta de todo lo que había pasado, de todo lo que vi y de las condiciones tan apestosas del servicio ese. Me senté de nuevo en la sala y, como ya era de madrugada pero aún faltaba mucho para las 5am nos sentamos, me taparon y volvimos a intentar agarrar el sueño.
Escucho risas... abro mis ojos y veo a una anciana en silla de ruedas, chilena. Hizo alegrar a todos los que estaban en la sala, su amena conversación y su manera de contar las cosas tan divertida sacaban carcajadas a cualquiera. Nos alegró la madrugada. Luego vinieron por ella porque ya se encontraba mejor. Me duermo. Al rato ingresa otro señor con su hijo, supongo. Me doy cuenta que en cualquier momento pueden pasar cosas que no esperamos. Suerte que lograron recuperarse rápido y se fueron. Yo seguía sentada, con un miedo que intentaba ocultar de mi, como intentando que mi otro yo no se altere.
Entra la interna de cirugía. "Ya es hora" dice. Mi papá va por una silla de ruedas porque ni caminar bien podía. "Quiero ir al baño" dije. La practicante intentó cerrarme la vía y desconectar el suero pero no sabía. "Anda así no más" dijo. Bruta. "A la mierda", pensé. Fui cargando mi botella y sí, mi tubo se llenó de sangre. Renegué como no te imaginas. Estaba echando humo.
Me llevó en la silla de ruedas hasta el cuarto piso, sentí como si me acercara a mi muerte - que dramática . En verdad jamás había estado en estas circunstancias. Me despido de mis padres y entro por esas puertas que siempre vi en la tele. Lee mi historia, me pasa un mandil pero.. HELLO?! no puedo cambiarme sola! Aparece la anestesista - pelo largo, negro y con un cerquillo. Habla con la interna. "Ella se va a operar?. No. Yo tengo planificada otra operación a esta hora. Nadie me ha avisado de ella."
Salí del baño asquienta de todo lo que había pasado, de todo lo que vi y de las condiciones tan apestosas del servicio ese. Me senté de nuevo en la sala y, como ya era de madrugada pero aún faltaba mucho para las 5am nos sentamos, me taparon y volvimos a intentar agarrar el sueño.
Escucho risas... abro mis ojos y veo a una anciana en silla de ruedas, chilena. Hizo alegrar a todos los que estaban en la sala, su amena conversación y su manera de contar las cosas tan divertida sacaban carcajadas a cualquiera. Nos alegró la madrugada. Luego vinieron por ella porque ya se encontraba mejor. Me duermo. Al rato ingresa otro señor con su hijo, supongo. Me doy cuenta que en cualquier momento pueden pasar cosas que no esperamos. Suerte que lograron recuperarse rápido y se fueron. Yo seguía sentada, con un miedo que intentaba ocultar de mi, como intentando que mi otro yo no se altere.
Me llevó en la silla de ruedas hasta el cuarto piso, sentí como si me acercara a mi muerte - que dramática . En verdad jamás había estado en estas circunstancias. Me despido de mis padres y entro por esas puertas que siempre vi en la tele. Lee mi historia, me pasa un mandil pero.. HELLO?! no puedo cambiarme sola! Aparece la anestesista - pelo largo, negro y con un cerquillo. Habla con la interna. "Ella se va a operar?. No. Yo tengo planificada otra operación a esta hora. Nadie me ha avisado de ella."
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