miércoles, 12 de diciembre de 2012

El amor de las personas que te rodean es un buen antibiótico también!

Ok. Eso al parecer no importó. Me pasé sola a la otra camilla, me cubrí con mis sabanas y olí mi olor - aaahhh.. mi olor, olor a casa, a salvación.

Cruzamos las puertas dobles y frías, vi a mi padre que me miró con emoción, se acercó a mí y dijo: "Hola, mi amor. Todo esta bien. No hables.", me emocioné. Bajamos al cuarto y ahí me esperaban mi madre y mi tía. Las lágrimas no pudieron evitarse como tampoco pude evitar hablar y sí, me llené de gases. En fin, luego llegaron a visitarme mis tíos, primos y mi sobrina. En la noche me pusieron el suero y mis antibióticos. Dormí muy bien.

Al día siguiente vino mi cirujano a verificar que estuviera bien, me quiso sacar las gasas pero estaba muy sensible y no lo hicieron - supuestamente era para que me vaya de alta ese mismo día!. Me dio el consejo que me sentara, que caminara porque esa operación "No es la gran cosa, es sencilla". Lo hice, aunque al sentarme juro que sentí que ABSOLUTAMENTE TODO se me movía dentro. Caminaba despacio, jorobada aún. Así me la pase todo el día ah y, claro, los sueros y antibióticos y, para buena suerte mía me cambiaron de vía de nuevo porque mi brazo se había puesto rojo.

Esa tarde fueron a visitarme de nuevo mi tía y mi segunda familia (mi mejor amiga, sus - mis - abuelos y su - mi - hermana) Si que me levantaron el animo! Todo ese tiempo estuve recibiendo mensajes y llamadas de mis amigos de carrera.
Así te das cuenta que, en los momentos de mal, el amor de las personas que te rodean es un buen antibiótico también!

En la noche lloré desconsoladamente, quería irme a casa ya! 

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